Nicaragua cuenta con una de las mayores reservas de agua dulce de la región centroamericana. No obstante, la deforestación de cabeceras de cuencas, el avance de la frontera agrícola y la variabilidad climática extrema amenazan la seguridad hídrica de cientos de comunidades.
Gestión ecosistémica del agua como política de Estado
No es posible proteger los cuerpos de agua sin proteger los bosques que los alimentan. Es imperativo consolidar un sistema nacional de monitoreo hídrico con participación de los Comités de Agua Potable y Saneamiento (CAPS), combinando sabiduría ancestral y sensores hidrológicos modernos.
«El agua no es una mercancía extractiva infinita: es el tejido vital que sostiene toda posibilidad de futuro en esta tierra.»
Ejes de intervención ecológica
- Reforestación masiva con especies autóctonas en las riberas de las principales subcuencas.
- Implementación de sistemas agroforestales resilientes al Corredor Seco.
- Monitoreo de calidad biológica y fisicoquímica del Lago de Nicaragua.